¿Sufres retrasos en el pago por parte de tus clientes? Analizamos los motivos y cómo gestionarlos

Cuando se decide emprender un negocio es necesario que el target o público objetivo sea solvente y no tenga problemas de dinero. Además estas personas suelen ser mejores clientes porque se quejan menos, reconocen la calidad y no plantean problemas a la hora de pagar.

Una medida para evitar hacer caja desde el principio es cobrar una parte por adelantado, pues hay que tener en cuenta que sin perjuicio de la legislación vigente la Administración y las grandes empresas suelen establecer plazos de pago de 30, 60 o 90 días, que muchas veces se prolongan.

Por ello, es importante:

  • Tener en cuenta esos desfases temporales en el presupuesto de tesorería y compensarlos en la medida de lo posible negociando con los proveedores mejores condiciones para que no falte la liquidez. 
  • Llevar al día las facturas por cobrar, realizar los recordatorios necesarios, negociar cuando se trate de clientes insatisfechos y adoptar las medidas adecuadas. Es importante plantearse si compensa trabajar con clientes que se retrasan en el pago habitualmente.

¿Cuáles suelen ser los motivos de los retrasos en el pago? 

El equilibrio financiero de cualquier empresa, ya se trate de un negocio online u offline, puede sufrir un duro varapalo si se enfrenta a retrasos en el pago, o, lo que es peor, impagos. Por ello, siempre es conveniente llevar al día todo lo relativo a los ingresos de la empresa.

Uno de los motivos de los retrasos en el pago es la falta de liquidez o insolvencia financiera de la empresa deudora. Pero, existen muchos otros que a continuación analizamos y que pueden ser solventados con una actuación diligente y, en ocasiones, con intervención de la asesoría jurídica de la empresa.

– Retrasos en el pago por falta de liquidez o insolvencia

Comenzamos por los peores casos posibles como son:

  • La falta de liquidez o 
  • La verdadera insolvencia la empresa.

Falta de liquidez

Se dice que en una empresa tiene falta de liquidez cuando aun teniendo en su activo bienes suficientes para satisfacer sus obligaciones no puede hacerlas frente por falta de tesorería. 

Las causas pueden ser variadas. Desde una mala planificación de los flujos de caja hasta los retrasos en el pago por parte de los clientes de la empresa deudora en un escenario de crisis económica.

Cualquiera que sea la causa es importante tener claro que el derecho a cobrar de la empresa acreedora es independiente de las venturas o desventuras de los clientes. Por ello, en ningún caso es admisible que un cliente subordine el pago a un cobro por su parte, que nada tiene que ver con el contrato formalizado entre la empresa acreedora y el cliente.

Es más, salvo que se hubiese pactado específicamente lo contrario, la empresa deudora no puede diferir el pago por más de 60 días.

Vía de negociación

La vía de negociación debe orientarse claramente a obtener un compromiso de pago en fecha concreta por parte del deudor y debe llevar aparejado un seguimiento. 

Todo ello, sin perjuicio de las posibles penalizaciones, pues, en ningún caso está la empresa deudora obligada a financiar al cliente.

Vía Judicial

Puede utilizarse el procedimiento monitorio. Si bien, en caso de oposición del deudor será necesario utilizar el juicio ordinario que corresponda según la cuantía de la deuda.

1.- Procedimiento monitorio

Cualquier pago no atendido (retrasos en el pago), debidamente reclamado, es susceptible de un procedimiento monitorio

La demanda de juicio monitorio puede presentarse, incluso sin que sea necesario que haya concluido la negociación, y, puede servir para acelerarla.

El procedimiento monitorio puede facilitar la gestión del cobro, por cuanto, en caso de falta de respuesta por parte del reclamado, el auto de archivo lleva aparejada ejecución, pudiendo instarse ante el mismo Juzgado.

Además, la reclamación judicial interrumpe la prescripción y hasta una cuantía de 2.000 € el procedimiento monitorio no se requiere postulación.

Para reclamar la deuda la demanda requiere únicamente que se presente justificación acreditativa de la misma. Es decir:

  • Contrato formalizado, o 
  • Factura o albarán de entrega. 

Admitida la demanda, el juez requerirá al demandado para que en el plazo de 20 días contesté sobre la razones de los «retrasos en el pago». 

2.- Procedimiento ordinario

Si la contestación del deudor en el procedimiento monitorio es oponiéndose a la reclamación, habrá de seguirse el cauce del juicio ordinario que corresponda a la cuantía.

Insolvencia

Si los retrasos en el pago estuvieran basados en una insolvencia, la empresa acreedora deberá mantenerse al tanto de los avances que se vayan produciendo respecto de un eventual concurso de acreedores, en el que habrá de comparecer como afectada.

– Otras posibles causas de retrasos en el pago

Veamos los más frecuentes:

  • Clientes que tratan de aprovecharse de la buena voluntad de otros empresarios para financiarse. 

En este tipo de casos, lo más recomendable es:

  1. Reclamar tan pronto se produzca el retraso, 
  2. Permanecer firmes, insistir y realizar un seguimiento, 
  3. Poner en conocimiento del deudor la intención de la empresa acreedora de presentar demanda judicial y llévalo a efecto.

La referencia a la demanda judicial suele ser, en estos casos, muy efectiva. La razón es que el deudor preferirá retrasar los pagos de otros proveedores o prestadores de servicios a hacer frente a gastos judiciales y costas.

  • Causas accidentales, como errores, pérdidas de documentación o similares.

En estos casos el hábito de reclamar tan pronto se producen los retrasos en el pago permitirá a la empresa acreedora cobrar lo más rápido posible.

  • Posibles desacuerdos de las partes que no han terminado de solucionarse.

En estos casos, lo mejor es ponerse en contacto lo antes posible poniendo de manifiesto los retrasos en el pago y haciendo el oportuno requerimiento de pago. Y, una vez se muestra el desacuerdo, tratar de solventarlo. 

Pero, contrariamente al dicho, existen casos en los que el cliente no tiene la razón. En este tipo de casos, un contrato en el que se describan claramente las obligaciones de las partes, nos puede evitar muchos problemas. Si no hay margen de interpretación siempre podemos acudir a los tribunales con inmejorables perspectivas.

  • La fecha de recepción de la factura por el cliente y el ciclo de facturación de este último pueden también motivar el retraso en el pago. 

Por ello, siempre es recomendable facturar tan pronto se entregue el pedido o se realice el servicio o en la forma que se hubiese previsto el contrato. Sin demora.

Nunca está de más preguntar con anticipación, para evitar retrasos en el pago de las primeras facturas.

Algunos consejos para la gestión de retrasos en el pago

  • Dar la importancia necesaria a las labores de cobro

Puede actuar:

  • Un departamento especializado de la compañía, 
  • Apoyarse con la asesoría jurídica de empresa u 
  • Optar por subcontratar el servicio con empresas especializadas.

Muchas veces la mera presencia de los abogados imprime a las negociaciones un carácter formal que, a veces, falta en otro tipo de negociaciones. 

  • Dejar de trabajar con empresas que habitualmente se retrasen en los pagos. Con ello evitaremos realizar desembolsos que no vayan a ser cubiertos y tendremos recursos libres para poder asumir otros encargos.
  • Ser diligentes a la hora de reclamar en caso de retrasos en los pagos nos evitará retrasos motivados por malentendidos o desacuerdos.

La sola insistencia al reclamar el pago muchas veces hace que el cliente proceda a pagarnos a nosotros en lugar de a otros acreedores o proveedores menos insistentes.

  • Actuar para cobrar lo antes posible. No tiene sentido establecer calendarios de pago cuando existe falta de liquidez o insolvencia por parte del deudor.
  • También puede solicitarse la inscripción del deudor en el registro de morosos.

¿En qué consisten las arras?

Se trata de un pacto por el que una parte entrega a la otra una parte del precio. Existen diversos tipos de arras como luego veremos.

Aunque lo más habitual sea que se pacten en el contrato de compraventa entregando una parte del precio el comprador al vendedor, pueden estipularse en cualquier tipo de contratos. Además, es posible que se constituyan en un contrato accesorio o que formen parte del clausulado de un contrato principal.

¿Para qué sirven las arras?

Manuel P.J. quería asegurar el cobro de una cantidad que al menos cubriese los costes de la operación en el caso de que la otra parte por la razón que fuese no procediese a firmar el contrato definitivo. 

La función de las arras está determinada por el tipo de arras de que se trate, confirmatorias, penitenciales o penales. Pero, debe destacarse que se presume el carácter confirmatorio, salvo que específicamente se haga constar que tienen carácter penitencial o penal.

  • En el caso de arras confirmatorias (343 CCom), que es el más habitual, además de constituir un anticipo del precio su función es fortalecer el contracto, siendo ilustrativas de su existencia.
  • Las denominadas arras penitenciales (1.454 CC) sirven de pena para el caso en que una de las partes decidiese desistir del contrato. 

De este modo, entregada la cantidad por el comprador, de ser éste quien desiste, habrá de soportar su pérdida. Por el contrario, si el desistimiento partiese del vendedor, deberá devolver al comprador el doble de la cantidad recibida por este concepto.

Conviene mencionar la posibilidad de que habiéndose pactado que las arras consistan en entrega de bienes, sea el vendedor quien haya de realizarla inicialmente. En este caso, su funcionamiento será similar al apuntado, si bien se invierten los papeles de comprador y vendedor.

  • Las arras penales funcionan de forma similar a las penitenciales, si bien que en lugar de contemplarse para el caso de desistimiento se contemplan para el caso de incumplimiento por una de las partes. Por ello, en ocasiones son confundidas con la cláusula penal.

¿En qué consiste la cláusula penal?

Esta figura se regula en los artículos 1152 a 1155 del Código Civil. Se trata de un tipo de pacto por el que se acuerda que en caso de incumplimiento la parte incumplidora habrá de dar, hacer o no hacer algo. Lo más usual es que se pacte la obligación de entregar una indemnización específica.

Es frecuente su utilización en varios tipos de contratos como el arrendamiento o la compraventa.

¿Para qué sirve la cláusula penal?

Las ventajas de este tipo de cláusulas residen en que no es necesaria la prueba de los daños y perjuicios para que sean exigibles. Por ello, suelen incluirse también funciones de carácter coactivo.

Las clausulas penales pueden ser sustitutorias o cumulativas. Si bien, con carácter general serán sustitutorias salvo que se pacte que sean cumulativas.

  • La cláusula penal sustitutoria se estable por las partes en lugar de los daños y perjuicios. 
  • La cláusula penal cumulativa es exigible además de los daños y perjuicios.

¿Cuándo utilizar arras y cuando una cláusula penal?

De lo anterior resulta claramente cuál es la diferencia entre ambos  conceptos. En el caso de las arras se produce una entrega anticipada de parte del precio; mientras que en el de la cláusula penal no hay entrega alguna. Tan sólo la obligación de realizar algo por la parte incumplidora si se produce el incumplimiento.

Está clara diferenciación en ocasiones se ha enturbiado por las interpretaciones jurisprudenciales, con el ánimo de asumir las facultades que concede al órgano jurisdiccional el artículo 1.103 del CC. No obstante, en la actualidad la mediación judicial es admitida para ambas figuras, quedando excluida si se produce un incumplimiento total.

En definitiva, siempre que se produzca una entrega a cuenta del precio, estaremos ante arras con independencia de la denominación que se hubiese dado a dicho pacto.

Ambos tipos de cláusulas son recomendables, si bien deben establecerse de modo claro. En cualquier caso, las posibles dudas sobre la interpretación de estos tipos de cláusulas habrán de resolverse mediante la aplicación de las reglas establecidas para interpretación de los contactos.

Por otro lado, conviene destacar que si una de las partes del contrato de arras o de clausula penal es un consumidor:

  • Deberán estar redactados con concreción, claridad y sencillez.
  • Las dudas sobre el sentido de una cláusula habrán de interpretarse del modo más favorable al consumidor.

¿Qué es la subrogación real?

¿Tu deudor es insolvente? puede que aún tengas una oportunidad… la subrogación

Se entiende por subrogación real la sustitución de un bien por otro siempre que se produzca dentro del patrimonio de una persona determinada. De este modo, el nuevo bien queda sujeto al mismo régimen que el bien anterior.

Para que se produzca esta sustitución es necesario que se dé una relación de causa efecto. Por ello, no se admite en el caso de adquisiciones a título gratuito.

Marisa. T.L. se vió en la necesidad de cambiar de máquina para adaptarse a los nuevos requisitos que le pedía la administración en su actividad. La intención era permutarla con la máquina de otra empresa entregando la diferencia de valoración en dinero.

Sin embargo tenía el inconveniente de que la máquina estaba en garantía.

Por ello, fue necesario llegar a un acuerdo con la entidad financiera que tenía inscrita la hipoteca mobiliaria, y con el titular de la máquina que necesitaba Marisa. T.L. 

Una vez se hubo verificado que la máquina de sustitución era de mayor valor, la entidad financiera aceptó la subrogación

¿Qué es la Acción subrogatoria?

Aparece regulada en el art. 1.111 del Código Civil. Se trata de una medida orientada a conservar el patrimonio del deudor y de una garantía establecida por la ley a favor del acreedor, sobre la base del art. 1.911 CC.

Permite al acreedor subrogarse en los derechos o acciones del deudor para cobrar un crédito si éste no los hubiese ejercitado hasta donde alcance el importe de la deuda.

Es, por tanto un medio que la ley concede al acreedor con carácter subsidiario al objeto de hacer efectivo un crédito que tiene contra el deudor. Se caracteriza por:

  • Es necesario que el deudor haya dejado de ejercitar derechos o acciones que le corresponden, salvo que no sean inherentes a la persona del deudor.
  • El acreedor puede ejercitar los derechos y acciones no ejercitados por el deudor.

Imagina que tu cliente te debe un par de facturas importantes, pero tras la oportuna reclamación judicial ha resultado insolvente. Por otro lado, tienes conocimiento de que ha renunciado a una herencia recientemente…

Analicemos a continuación cada uno de los elementos esenciales:

– Finalidad de la acción subrogatoria

La acción subrogatoria tiene por objeto que se ingresen en el patrimonio del deudor los bienes no percibidos por éste. Las causas pueden ser diversas, como la falta de diligencia. 

En este caso se permite que el acreedor o acreedores puedan reclamarlos.

– Requisitos de la acción subrogatoria

  • El deudor ha de tener una serie de derechos o acciones a ejercitar frente a otros y el ejercicio de los mismos ha de estar pendiente.
  • Con independencia de que se ejercite por uno más acreedores (es decir, de forma individual o colectiva) resulta necesario que se utilice de forma subsidiaria.
  • El acreedor o acreedores han de poseer un título de carácter ejecutivo. 
  • Tras la presentación de la demanda ejecutiva por el acreedor no ha sido posible encontrar bienes del deudor suficientes para satisfacer el crédito o créditos.

– Objeto de la acción subrogatoria

Pueden ser objeto de la acción subrogatoria todos los derechos y acciones no inherentes a la persona del deudor. Siempre que éste haya dejado de ejercitarlos, aun cuando le correspondan.

– Efecto de la acción subrogatoria

Puesto que se trata de bienes y derechos del deudor, esta acción produce el efecto de incorporarlos a su patrimonio. El objeto es que pueda/n cobrar el/los acreedor/es.

Es decir, se obtiene un incremento del patrimonio del deudor para satisfacer el crédito del acreedor, según lo anteriormente indicado.

– Ejercicio de la acción subrogatoria

Aunque resulta recomendable, no es esencial que intervenga el deudor.

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